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El diseño en L aprovecha dos paredes, lo que permite una disposición fluida y funcional. Una pared suele estar dedicada a repisas, cajones y espacios abiertos para accesorios, mientras que la otra está destinada a colgar ropa en diferentes alturas.
El closet incluye múltiples barras para colgar ropa, colocadas a diferentes alturas. Las superiores son perfectas para colgar vestidos largos o abrigos, mientras que las inferiores se usan para camisas, pantalones o faldas.